
El sureño departamento peruano de Ica, que fue devastado por un terremoto el miércoles pasado, enfrentó hoy una dramática situación de caos por el deficiente reparto de ayuda, que provocó saqueos a mercados, cadáveres sin sepultura y desolación.
El caos se apoderó este viernes de miles de habitantes de los poblados costeros de Pisco, Ica, Chincha y Cañete, cuando fueron afectados por un nuevo temblor y se acrecentaron las versiones de un "tsunami" (maremoto).
El panorama llevó al presidente de Perú, Alan García, a hacer un llamado a la calma y a pedir al Ejército que haga labores de patrullaje para evitar que sigan los saqueos.
Los habitantes de la zona afectada por el terremoto del último miércoles, de 7.9 grados en la escala de Richter, se quejan de que hay mala coordinación para el reparto de los víveres y el agua, mientras los niños son los más afectados.
Toda la ayuda que se presta hasta el momento resulta insuficiente para los más de 80 mil damnificados que perdieron sus casas y a medio millar de familiares, cuyos cadáveres están expuestos en el parque de Ica y en Pisco para su respectiva identificación.
Aunque el gobierno sólo reconoce 437 muertos, el Cuerpo de Bomberos insiste en que son 510 fallecidos y asegura que el número de heridos evacuados son mil 600 y no mil 100, como intentan minimizar diversos miembros del gabinete del presidente García.
La queja generalizada de los habitantes de Cañete, China e Ica es que la ayuda que llega vía aérea se ha concentrado en Pisco, mientras que en otros puntos costeros no hay ningún tipo de aprovisionamiento.

1 comentario:
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le mensa kgada
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