
Toda Gran Bretaña ha sido clasificada de "zona de alto riesgo", con prohibición de exportar ganado vivo y productos animales, hasta el 15 de octubre, fecha en la que la medida será reevaluada.
Esto afecta también a la reina de Inglaterra. Los establos reales se encuentran en peligro y a Isabel II se le ha prohibido montar a caballo. Además, a partir de ahora deberá pasear con sus perros, los famosos corgis, atados a la correa.
Los parques que rodean Windsor, actual residencia de Isabel II y su esposo Felipe, se encuentran dentro de la zona de 10 kilómetros que fue declarada el miércoles "de estricta vigilancia" por el ministerio de Agricultura.

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